Navidad
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Una
vez preparados los corazones nos disponemos a celebrar el Nacimiento
de Jesús. ¿Te gustaría saber un poco más a cerca de esta fiesta?
Desde cuándo se celebra, cuál es su significado profundo, a qué
se deben las costumbres y tradiciones que giran alrededor de ella...
Te invitamos entonces a continuar buscando, es posible que al conocer
más lo que es realmente la Navidad, puedas disfrutarla y vivirla
mejor y te sirva para fortalecer tu fe en Jesús que, siendo Dios,
se hizo hombre por amor a ti.
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Significado de la Navidad: Esta fiesta tiene una doble proyección:
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Recordar el inicio
de la redención con el Nacimiento del Salvador, el misterio
central de nuestra fe es la Resurrección de Cristo la
Pascua- como este suceso abarca toda la vida de Jesús, celebrar
la Navidad es solemnizar el proceso inicial de nuestra salvación,
de nuestra Pascua.
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Acoger ahora al
Señor que quiere nacer en el corazón del hombre. La fiesta de
Navidad invita a reflexionar sobre el amor de Dios que viene
a los hombres. El Cristo que tomó parte en la historia de los
hombres, hace dos mil años, vive y continúa su misión salvadora
dentro de la misma historia humana. Navidad es un acontecimiento
divino y humano, que será siempre actual, mientras haya un hombre
en la tierra.
La Navidad enriquece
la visión del plan salvífico de Dios y lo hace más humano y, en
cierto sentido, más hogareño. Aunque esta fiesta apunta también
a la celebración de la Pascua, la preparación para vivirla el
Adviento- tiene un tono muy diferente, sin dejar de invitarnos al
arrepentimiento y a la conversión, el ambiente que se vive en estos
días, es en general, festivo y lleno de esperanza y alegría.
La Navidad es la fiesta
más celebrada por los hombres. Hasta los ateos y los enemigos de
la Iglesia se detienen y celebran, a su manera, este acontecimiento
de salvación. Es el recuerdo más universal y más gustado que el
mundo tiene de Jesucristo. Pero, además de ser un recuerdo, la fiesta
de Navidad es una acción salvadora para el hombre actual.
Es el Dios inmenso y eterno que desciende a tomar la condición humana
e irrumpe en el tiempo del hombre para que éste pueda alcanzarlo.
Nadie, aunque quiera, puede permanecer al margen de este misterio.
El mundo entero acepta el acontecimiento del nacimiento del Señor,
como la fecha central de la historia de la humanidad: antes de
Cristo, o después de Cristo.
Historia:
¿Por
qué el 25 de diciembre?
La fecha del nacimiento del Señor es del todo desconocida, en Oriente
se celebra la misma fiesta, el día 6 de enero. Tanto en oriente
como en occidente, la fecha fue sugerida por celebraciones paganas
dedicadas al culto al sol. La Iglesia, en su afán de evangelización,
igual que transformó algunos templos paganos en cristianos, cambió
la fiesta dedicada al dios Helios (sol) en fiesta del Nacimiento
de Cristo auténtico Sol- que viene al mundo para iluminar
al hombre. La intensión fue transformar una fiesta pagana en cristiana,
dándole mayor contenido e importancia.
Ya
desde el año 380, la Iglesia española celebraba la Navidad el 25
de diciembre y la Epifanía el 6 de enero. La primera,
como en Roma, para conmemorar el nacimiento de Cristo; la segunda,
para recordar la manifestación del Señor a los magos de oriente,
es decir a todos los pueblos.
Para
reflexionar: al principio de la
evangelización lo pagano se transformaba en cristiano, ahora, ¿no
será que lo cristiano se está "vaciando" cada vez más
de Cristo? ¿eres cristiano?, entonces
¿cómo
celebras la Navidad? ¿a quién festejas realmente?
Celebración
litúrgica: La
celebración del misterio de Navidad comienza desde la tarde del
24 de diciembre, hasta la noche del día 25. En menos de 24 horas,
la Iglesia proporciona a quienes quieren celebrar la venida del
Señor, 12 lecturas bíblicas llenas de mensaje para una vida comprometida.
El
día de Navidad para los católicos es día de precepto, es
decir, se debe asistir a Misa aunque no sea domingo, pudiendo cumplirse
este precepto si se asiste el 24 de diciembre por la tarde o a cualquier
Misa del día 25.
Con la Misa vespertina
del día 24 termina el tiempo de Adviento y se entra en la celebración
del misterio navideño. Se leen textos del Profeta Isaías, anunciando
con alegría la llegada del Salvador a celebrar sus bodas
con la humanidad; de los Hechos de los Apóstoles, con el primer
discurso de San Pablo, que da testimonio de Cristo, hijo de David,
que viene a salvar a su pueblo; y desde luego, del Evangelio, con
el relato del nacimiento de Jesús en Belén.
Hay tres Misas diferentes
más durante el día siguiente, 25 de diciembre- con lecturas
que enriquecen la meditación sobre el Misterio de la Encarnación.
Los católicos asistimos regularmente solo a una de ellas, sin embargo,
la Iglesia aconseja que los textos bíblicos de las cuatro celebraciones
sean leídos durante esos dos días en los hogares católicos, aprovechando
que las familias enteras acostumbran reunirse alrededor de la mesa.
Con esta práctica se crea un ambiente propicio para la meditación
y aceptación de Jesús Salvador en la vida de cada uno, motivando
así a un cambio positivo en la vida.
Costumbres
y tradiciones navideñas:
Posadas: Son
una tradición religiosa muy mexicana. Se trata de una novena que
nos prepara a la celebración de la Navidad. Durante estos nueve
días se reúnen las personas siguiendo un itinerario de oración y
reflexión sobre lo que José y María vivieron durante los últimos
días de la espera gozosa de su Hijo, cuando tuvieron que ir a Belén
a empadronarse por disposición del emperador romano.
Hoy,
se le llama posada a cualquier fiesta que se hace con motivo de
las fiestas navideñas; pero muchas veces están muy
lejos de tener un matiz religioso, que desde luego, no tiene por
qué ser triste o aburrido, al contrario, las auténticas posadas
deben de distinguirse por la alegría y la convivencia familiar y
de amigos que celebran y comparten con gusto en torno al misterio
de la Encarnación del Señor. Si tu eres cristiano, puedes ayudar
a mantener vivo y auténtico el sentido de estas fiestas, por lo
que te proporcionamos los elementos necesarios para que organices
unas posadas de las que todos puedan disfrutar y aprender.
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Origen.
Los primeros misioneros españoles, transformaron las fiestas
prehispánicas paganas en fiestas cristianas. Durante el mes
de diciembre, del 6 al 26, los antiguos mexicanos celebraban
fiestas en honor de Huitzilopochtli. Sus fiestas consistían
en ayunos para prepararse, coronación de su dios, adornar con
banderas en los árboles, prender fogatas con maderas perfumadas,
para terminar los días 24 al 26 con convites en donde se obsequiaban
suculentas comidas y estatuas pequeñas de su dios, hechas con
pasta comestible de maíz y miel.
Los misioneros aprovecharon
la coincidencia de las fechas introduciendo la celebración del
nacimiento de Jesús y eliminando el festejo a Huitzilopochtli.
En lugar de las banderas y estandartes de ese dios, pusieron algunos
estandartes de la fe cristiana que empezaba a tomar conciencia
en los indígenas.
En lugar de la preparación
a aquella fiesta, introdujeron el novenario de José y María, utilizando
para esto la representación de su peregrinar de Nazaret a Belén.
Se escogieron los últimos 9 días anteriores a la Navidad.
En ese tiempo las
posadas se realizaban en el atrio o patio del templo o de los
conventos, y concluían con las llamadas "misas de aguinaldo",
en las que se hacían representaciones de pasajes de la Navidad
para hacerlas más atractivas y amenas. Se agregaron luces, cohetes
y villancicos y finalmente la piñata.
Poco a poco esta
práctica se fue extendiendo hacia los barrios y vecindades, añadiéndose
la costumbre de ofrecer al final el típico ponche de frutas. Lo
que en un principio fue una celebración religiosa para el templo,
se convirtió en una fiesta familiar y popular.
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Significado.
Las posadas son fiestas próximas a la Navidad que nos hacen
recordar las dificultades que pasaron José y María antes de
que Jesús naciera, este recuerdo nos debe llevar a reflexionar
a cerca de nuestra preparación personal para recibir al Niño
Jesús, el sentido de la novena es prepararnos para ser mejores
personas y abrirle las puertas de nuestro corazón al Salvador.
El caminar por la calle rezando y cantando, nos hace recordar
nuestro peregrinar por la vida para evangelizarnos en familia
y evangelizar a nuestro paso. La comida y los dulces que se
ofrecen hablan del gusto de compartir con los demás la alegría
de estar esperando a Jesús que viene a nosotros. Romper la piñata
significa el deseo de romper con la vida de pecado y dejarse
inundar con los dones de Dios, representados por los dulces
o frutas que salen de ella.
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Celebración.
Las posadas son del 16 al 24 de diciembre, nueve días antes
de la Navidad. Generalmente los anfitriones se preparan con
figuras que representan a José y a María buscando en dónde nacerá
su Hijo, con hojas con los cantos para pedir posada, las oraciones
necesarias y villancicos, para que todos puedan participar.
Como es una fiesta de origen religioso, para celebrar un acontecimiento
religioso, es pues lógico pensar que en ellas no puede faltar
la oración, la lectura bíblica y la reflexión, además de los
cantos y la alegría que nos ayudan a vivir mejor estas fiestas.
Se acostumbra iniciar con el rezo del Rosario, intercalando
los cantos para "pedir posada" entre cada misterio,
así como villancicos, mientras los asistentes van caminando
de una puerta a otra; se termina con la lectura correspondiente
a ese día de la novena de Navidad y por último con la fiesta,
para celebrar y compartir.
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La
Novena de Navidad. Durante los nueve días (del
16 al 24 de diciembre), se reúnen los participantes iniciando:
"En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
Se reza enseguida el Santo Rosario, pidiendo posada entre cada
uno de los misterios.
Al final, entran
en la casa anfitriona para reflexionar sobre una lectura bíblica.
Pastorelas
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Origen.
Durante la Colonia, los misioneros españoles aprovecharon
la fuerte tradición teatral de la cultura náhuatl para propagar
de forma didáctica la evangelización. Los jesuitas, llegados
a la Nueva España en 1572, ejercieron una amplia influencia
en la educación del pueblo, fueron los principales impulsores
de las pastorelas.
La primera representación
que se recuerda se ubica en Zapotitlán Jalisco, donde se presencia
la primera batalla entre San Miguel Arcángel y Lucifer, en lengua
indígena. Eran entonces, las pastorelas, importantes elementos
de comunicación y participación social. Pronto salieron de los
atrios de las iglesias para escenificarse en las plazas y calles
de los distintos pueblos, donde recogen las costumbres y prácticas
de cada región. Así, para fines del siglo XVI, se encuentran referencias
de una pastorela propiamente mexicana, con adaptaciones de esta
cultura.
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Definición.
Las Pastorelas son recreaciones de las peripecias que
enfrentan los pastores para llegar a adorar al Niño Jesús, que
ha nacido en Belén. En el camino tienen que luchar con los demonios,
que representando los siete pecados capitales, les imponen todo
tipo de trampas, obstáculos y tentaciones para hacerlos desistir.
El Arcángel San Miguel libra una intensa batalla con Lucifer
y finalmente triunfa sobre él. Se trata de una confrontación
entre el bien y el mal de la que se desprenden ciertas lecciones.
Se caracterizan por su lenguaje rudo y esencial propio de pastores;
están impregnadas de cierto humorismo involuntario y son ingenuas
y picarescas.
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Significado.
Hoy, las pastorelas conservan su contenido y estructura más
o menos permanente, cuyo tema central sigue siendo el nacimiento
y la adoración del Niño Jesús, e incorporando algunos personajes
y situaciones nuevos. Son muy útiles para hacer reflexionar
de manera amena a cerca de cuáles son los obstáculos que tiene
el hombre para adorar a Jesús Niño, para aceptar su mensaje
y vivir de acuerdo a su voluntad.
Nacimiento:
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Origen.
Se atribuye a San Francisco de Asís, quien, en 1223 en vísperas
de la Navidad, montó en el bosque de Greccio, el primer nacimiento
de que se tenga noticia, con hombres y animales vivos. Su deseo
era celebrar una hermosa nochebuena de Navidad, para vivir el
recuerdo del Niño Jesús que nació en Belén en un establo. Una
vez montada la escena, reunidos los habitantes de la aldea,
se celebró la Eucaristía con algunos cánticos de la Natividad
del Señor. Los asistentes llevaban antorchas y velas a fin de
"iluminar aquella noche que debería de alumbrar a los siglos
como una estrella refulgente". Al año siguiente repitió
la representación con éxito y desde entonces la costumbre se
extendió a todos los pueblos cercanos. Con el paso del tiempo
la falta de espacio obligó a sustituir a las personas y animales
por figuras de madera o de barro.
En México, los nacimientos
hicieron su aparición en Acolman, en el siglo XVI, como producto
de las representaciones que se hacían de la Navidad, hasta la
fecha, en la mayoría de los hogares católicos mexicanos, hay un
nacimiento durante el tiempo de Adviento y las fiestas de Navidad.
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Significado.
Colocar un nacimiento en la casa es para recordar el escenario
en el que Dios se hizo hombre en Belén. En los hogares en donde
se acostumbra poner adornos navideños, éste debe ser el más
importante, el que está al centro de todo, pues lo que celebramos
en Navidad es precisamente el Nacimiento de Jesús. Es una forma
muy atractiva para hablar a los niños de la Historia de la Salvación.
Es un medio didáctico visual que difícilmente pasará desapercibido.
En la celebración familiar de la Nochebuena, la reunión es en
torno al Nacimiento de Jesús y si éste puede ser representado
de algún modo, la celebración será más emotiva, disponiendo
a los asistentes a recibir en su interior a Jesús que nos trae
la Salvación.
Árbol
de Navidad:
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Origen.
La costumbre de adornar árboles o ramas en los últimos días
de diciembre tuvo su origen en el norte de Europa, muchos siglos
antes de Cristo. El follaje verde y las luces que los adornaban
estaban asociados con el solsticio de invierno, cuando la naturaleza
parece muerta. Se pedía entonces al dios-sol que volviera revistiendo
de luz y color los campos. Los escandinavos consideraban al
árbol como símbolo de duración y renovación de vida. Los Egipcios
usaban hojas de palma con 12 brotes como expresión sagrada de
la terminación del año y del triunfo sobre la muerte. Los romanos
celebraban sus fiestas decorando las casas con follaje verde,
signo de fertilidad. Los judíos celebraban en invierno la Fiesta
de las Luces, encendiendo durante 8 días velas que ardían constantemente.
El cristianismo conocía todas estas tradiciones, pues muchos
cristianos eran paganos convertidos. Comprendieron que era imposible
arrancar las tradiciones y prefirieron darles un sentido cristiano.
Así el árbol y las luces se utilizaron para evocar a Jesús,
Árbol de la Vida, Luz del Mundo. Se cree que las primeras veces
que se utilizó el árbol adornado con luces para celebrar la
Navidad fue al norte de Europa, quizá en Alemania. A cada elemento
se le dio un significado cristiano que hasta la fecha conservamos.
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Significado.
El árbol con sus ramas verdes, simboliza la vida eterna que
trajo Cristo al mundo, la perpetua primavera de esperanza. Las
velas encendidas ahora focos de colores- y los objetos
brillantes colgados, simbolizan el advenimiento de la luz y
la gloria de Dios que se refleja a todas partes. La estrella
que se pone en la cúspide, es recuerdo de la Estrella de Belén
que atrajo a los hombres desde lejos. Los regalos que se colocan
debajo de él, simbolizan la cantidad de dones que Dios nos trae
con su Encarnación y que hemos de compartir unos con otros.
La
piñata
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Origen.
La piñata tiene su origen en China. A México llegó por medio
de los españoles, que a su vez la conocieron por los Italianos.
Al principio en Europa la piñata se adoptó para las festividades
de Cuaresma, ya en México, los misioneros agustinos la utilizaron
para divertir, instruir y evangelizar a los indígenas y se proponía
sobre todo para las fiestas de Navidad.
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Significado.
La piñata vestida de oropeles, representa al mundo
con sus engaños y vanidades. La venda con que se tapa lo ojos
de quien le va a pegar, significa la fe; el palo, significa
la fuerza de la virtud que rompe la falsedad del mundo; el romperse
la piñata, significa que se rompe con el pecado y la seducción
del mundo; los dulces o frutas que caen de ella, significan
la verdad y los dones que se derraman sobre el hombre que rompe
con el pecado, significan también el premio a la fe y a la perseverancia
y la gracia de Dios derramada sobre el hombre.
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