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Rescatando una estrella

Había una vez un sabio que solía ir a la playa a escribir. Tenía la costumbre de caminar por la playa antes de comenzar su trabajo. Un día, mientras caminaba junto al mar, observó a un muchacho que se movía como un bailarín. Se sonrió al pensar que era alguien que bailaba para saludar el día. Apresuró el paso, se acercó y vio que se trataba de un joven que no bailaba sino que se agachaba para recoger algo y suavemente lanzarlo al mar. A medida que se acercaba saludó: Buen día, ¿Qué está haciendo? El joven hizo una pausa, se dio vuelta y respondió: Arrojo estrellas de mar al océano. ¿Por qué arrojas estrellas de mar al océano?  dijo el sabio. El joven respondió: Anoche la tormenta dejó miles de estrellas en la playa, hoy amaneció el sol muy fuerte y la marea está bajando, si no las arrojo al mar, morirán. Pero joven, replicó el sabio, no se da cuenta que hay cientos de kilómetros de playa y miles de estrellas de mar, ¿Realmente piensa que su esfuerzo tiene sentido?  El joven escuchó respetuosamente, luego se agachó, recogió otra estrella de mar, la arrojó al agua y luego le dijo: Para aquella, sí tuvo sentido.

La respuesta sorprendió al hombre. Se sintió molesto, no supo que contestar y regresó a su cabaña a escribir. Durante todo el día, mientras escribía, la imagen de aquel joven lo perseguía. Intentó ignorarlo pero no pudo.

Finalmente al caer la tarde el sabio se dio cuenta que se le había escapado la naturaleza esencial de la acción de aquel joven.

Él había elegido no ser un mero observador en el universo y dejar que pasara ante sus ojos. Había decidido participar activamente y dejar su huella en él. Se sintió avergonzado y esa noche se fue a dormir preocupado.

A la mañana siguiente se levantó sabiendo que debía hacer algo. Se vistió, fue a la playa, encontró al joven y pasó el resto de la mañana arrojando estrellas de mar al océano.

Nada puedo hacer para solucionar las penas del mundo, pero puedo hacer mucho para colaborar en el pedacito de mundo que me toca.

PEDRO PABLO CARDENAS A.

GRUPO MIZPA


Hoy está con nosotros un grupo juvenil cuyos miembros comparten un mismo ideal: El amor a Nuestro Señor Jesucristo. Se trata del grupo “Mizpá”, que significa: “Saludo de paz”, “que el Señor vigile entre nosotros cuando estemos alejados el uno del otro.”

Estos jóvenes cuyas edades fluctúan entre 16 a 23 años realizan los siguientes apostolados:
Participan en la Santa Misa de las 18:00 hrs. los Domingos, proclamando las lecturas, leyendo la plegaria universal, realizando la colecta, llevando las ofrendas al altar y ayudando con las patenas en el momento de la Comunión.

Además visitan “El hogar de la misericordia” donde están niños con parálisis cerebral. También visitan un asilo de ancianitos. Y el tutelar de menores donde llevan un mensaje católico a niños y jóvenes.

Mizpá se reúne todos los Miércoles de 20:00 a 22:00 hrs. en el salón Virgen Venerable y los Sábados realizan el apostolado de 10:00 a 12:00 o de 15:00 a 17:00 hrs. Ademas de la participación de la Misa dominical.

Coordina este grupo: Mariana Elizde López Fierro e Hipólito Luna Aguilar. La asesora es Patricia Eugenia Ruiz Veliz.

¿Quieres pertenecer a Mizpá?
Es muy fácil: Si tienes de 16 a 23 años, y estas llevando integración o ya terminaste el curso, puedes formar parte de este grupo.

El Señor Jesús nos invita a amarlo en aquellos que necesitan de su amor.

“¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy jóven y no sé hablar!” Pero el Señor me dijo: “No digas que eres muy jóven. Tú irás a donde yo te mande, y dirás lo que yo te ordene. No tengas miedo de nadie, pues yo estaré contigo para protegerte. Yo, el Señor, doy mi Palabra”. Jeremías1, 6-8