REFLEXIONES CUARESMALES
LA EUCARISTÍA Luz y vida del Nuevo Milenio

 

Eucaristía y comunidad parroquial

La Eucaristía edifica la comunidad parroquial, la comunidad parroquial testifica la Eucaristía.
“La Eucaristía continua siendo el centro vivo permanente en torno a la cual se congrega toda la comunidad eclesial los diversos aspectos de este sacramento muestran su inagotable riqueza:
es, al mismo tiempo, sacramento-sacrificio,
sacramento-comunión, sacramento-presencia.
La Eucaristía es el lugar privilegiado para el encuentro con Cristo vivo”.
(Ecclesia in America, 35)

 

Objetivo

Nuestra realidad

Iluminación doctrinal

Compromiso personal y comunitario

Cuarta parte

Objetivo

Comprender que la comunidad parroquial, al celebrar la Eucaristía, se encuentra con Jesús vivo y se convierte en su cuerpo visible e histórico; asimismo, asumir que la parroquia está llamada a ser signo de la unidad entre Cristo y los seres humanos, proclamando la Buena Nueva del Reino por todo el mundo.

Nuestra realidad.   

No faltan en nuestras parroquias casos muy concretos de divorcio entre culto y vida, fe y justicia, Eucaristía y comunidad. Es decir, en no pocos casos, la acción pastoral no se traduce en un compromiso comunitario que fermente los valores del Reino en la sociedad en la que vivimos.

Un coro juvenil celebra con frecuencia la Eucaristía, canta con mucho sentimiento, pero la vida entre sus miembros casi no se ve cuestionada por el Evangelio.

Señoras que no necesariamente pasan necesidad, muy asiduas a la misa, toman despensa para sí mismas de la que se recaba en el día de la Caridad.

Grupos parroquiales que no se integran a la pastoral de conjunto, sintiéndose autosuficientes y al margen de los proyectos parroquiales.

Un Consejo de Pastoral Parroquial preocupado por la deserción de católicos que se incorporan a iglesias cristianas evangélicas. De forma unánime, sus miembros planean una misión con niñas y niños para que, masivamente, “hagan” su Primera Comunión.

Parejas de esos muy experimentadas en temas doctrinales y dinámicas de integración, pero que no profundizan la dimensión sacramental del matrimonio, por lo que no son signo del amor de Dios por la humanidad.

Iluminación doctrinal

Resumen del Capítulo II “La Eucaristía edifica a la Iglesia” de Ecclesia de Eucaristía, de Juan Pablo II

El Concilio Vaticano II ha recordado que la celebración eucarística es el centro del proceso de crecimiento de la Iglesia. El sacramento del pan eucarístico significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo (Cf 1Co 10, 17).
Análogamente a la alianza del Sinaí, sellada con el sacrificio y la aspersión con la sangre, los gestos y las palabras de Jesús en la Última Cena fundaron la nueva comunidad mesiánica, el Pueblo de la Nueva Alianza.

La incorporación a Cristo, que tiene lugar por el Bautismo, se renueva y se consolida continuamente con la participación en el Sacrificio Eucarístico, sobre todo cuando ésta es plena mediante la comunión sacramental.
Con la comunión eucarística la Iglesia consolida también su unidad como cuerpo de Cristo.

San Pablo se refiere a esta eficacia unificadora de la participación en el banquete eucarístico cuando escribe a los Corintios: “Y el pan que partimos ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?. Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan” ( 1Co 10, 16-17).

A los gérmenes de disgregación entre los hombres, que la experiencia cotidiana muestra tan arraigada en la humanidad a causa del pecado, se contrapone la fuerza generadora de unidad del Cuerpo de Cristo. La Eucaristía, construyendo la Iglesia, crea precisamente por ello comunidad entre los hombres.

Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el “arte de la oración” ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento?


Compromiso personal y comunitario

Al participar del sacrificio eucarístico ¿lo hago como espectador o como celebrante, como miembro del pueblo de Dios que hace oblación de la propia vida?

En la Eucaristía, ¿asumo la convicción de hacer vida “lo visto y oído” con la fuerza de la Palabra y la Mesa del Señor?

¿Celebro con el compromiso de tener que rendirle cuenta al Señor de la gracia que he recibido en la Eucaristía?

En la hora del ofertorio, ¿pongo sobre el altar todas las necesidades personales, de la familia, de la comunidad y del mundo entero?

¿Qué hacer para que la Eucaristía edifique la comunidad parroquial?

¿Qué hacer para que la comunidad parroquial testifique con su vida la Eucaristía?

Oración

Señor Jesús, en el Cenáculo y en el Calvario ofreciste tu vida por amor. Todavía hoy, falta en nuestras celebraciones eucarísticas hacer que nuestra fe se vuelva sacrificio existencial. Por esto te pedimos nos enseñes la sabiduría que nace de demostrar lo que creemos con lo que vivimos. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.